Marcelo era un caballo muy fuerte, podia cargar muchos kilos de paja, y también sacos de patatas y carros de tierra, que su amo el Sr. Luis necesitaba.
Era un caballo muy simpático y muy alegre. Cuando no tenia nada que hacer siempre aprovechaba para jugar y reir con Daniel, el caballo del vecino del Sr.Luis.
Vivia en la finca que tenia el Sr. Luis con dos caballos adultos, el caballo Bruno y la yegua Luna.Ellos lo habian cuidado desde que al poco de nacer èl, sus padres se perdieron en una ruta muy larga que hicieron con el amo Sr.Luis.
Marcelo no los vió nunca más y aunque al principio se acordaba mucho de ellos, sobre todo de su madre Mina ....poco a poco, su recuerdo se fue alejando, hasta quedar guardado en un rinconcito escondido en su hermoso corazón de caballo.
Para èl sus padres fueron siempre Bruno y Luna. Ellos lo alimentaron y lo habian cuidado siempre, desde que él tenia recuerdos.
Bruno y Luna querian mucho a Marcelo, tanto que siempre lo habian considerado su hijo y lo trataban como otro padres-caballos tratarian a sus hijos.
Luna no lo habia llevado en su barriga los doce meses y Bruno no habia puesto su "semillita", pero a ellos eso les daba igual. Para quererlo solo hacia falta mirarlo, por eso, cuando Marcelo llegó a la finca del Sr.Luis para vivir con ellos en el establo, sintieron que era un regalo del cielo. Estaban tan contentos que daban saltos de alegria.
Marcelo-el caballo, cuando era muy pequeño, era muy tranquilo, reia mucho y comia con ganas el heno que le ponian en el establo y el pasto verde de la finca. Por las noches, se acurrucaba tocando el cuerpo calentito de Luna, para dormir tranquilo.
Fue pasando el tiempo y Marcelo cumplió seis meses........ya sabia trotar. A los ocho meses se le oía relinchar de alegria cuando jugaba por el campo de la finca con Bruno y Luna.
Cuando cumplió 4 años lo llevaron a una finca especial donde iban otros caballos del pueblo. Allí aprenderia todo lo necesario para convertirse en un buen caballo de carreras.........Por aquella época fue cuando las cosas comenzaron a ir de mal en peor.
Marcelo, que siempre habia sido un buen caballo comenzó a cambiar y a comportarse de una manera muy diferente a los ques sus padres adoptivos Bruno y Luna le habian enseñado.
Antes era cariñoso con los otros caballos y con la gente que le rodeaba. No habia tenido nunca problemas para aprender cosas nuevas y ahora:
- No queria aprender en la escuela de caballos, ni queria hacer los ejercicios que el entrenador le enseñaba, Tenia continuas peleas con sus compañeros-caballos. Iba por la finca-escuela especial, relinchando y dando coces a diestro y siniestro. No obedecia ni a sus entrenadores de la escuela ni a sus padres.
Bruno y Luna estaban muy preocupados porr él. Sabian que esta manera de comportarse le traería muchos problemas a Marcelo. Como lo querian tanto, empezaron a pensar formas para poder ayudarlo.
Hicieron todo lo que sabian hacer. Le demostraron su cariño, le explicaron como se debia comportar con los demás caballos y con los jinetes. Le ayudaron cuando volvia de la finca-escuela a hacer los ejercicios de paso, trote y galope que los entrenadores le enseñaban.
Mientras Marcelo estaba en la escuela, hasta ellos practicaban cada dia los ejercicios que despuès practicaban con èl cuando volvia por la tarde: el trote, el galope, saltar obstáculos,etc.
Pero Marcelo no hacia nada de lo Bruno y Luna le enseñaban.
Estaban desesperados, pero no se podian imaginar lo que le pasaba. Se preguntaban cual seria el motivo de este cambio de actitud.
Empezaba a mostrarse de una manera desagradable, también con otros caballos-amigos y hasta con ellos a los que siempre habia respetado.
LLegó un momento en que todos se quejaban de su comportamiento. Sus amigos-caballos decian que les daba coces; que les decia mentiras. Sus entrenadores; que no les obedecia y no queria hacer los ejercicios para ser un caballo de carreras.
Los vecinos de otras fincas vecinas; que no se comportaba como un caballo bien educado.......total que Marcelo no parecia el mismo de antes.
Bruno se vió obligado a castigarlo, y Luna le reñía. Los entrenadores también lo castigaban y reñian, y sus amigos-caballos ya no querian jugar con él.
A Bruno y Luna, no les gustaba tener que castigarlo, hubiesen preferido tener motivos para felicitarlo, sabian que a todos nos alegra que nos feliciten, nos regalen una sonrisa de aprobación y orgullo y nos abracen por nuestros logros pero, parecia que a Marcelo era al único que no le gustaba.
Un dia, estaba jugando a hacer carreras en el campo de la finca,con Daniel otro amigo-caballo.
Ya cansados, pararon a comer pasto y Marcelo le explicó a su amigo-caballo:- Que él no confiaba en Bruno y Luna; sus padres adoptivos. Pensaba que ellos, harian igual que sus primeros padres- también como hicieron ellos, se irian y lo dejarian solo-.
Marcelo estaba muy enfadado con sus primeros padres por haberse ido. Estaba también muy triste porque pensaba que se habian ido porque èl no era suficientemente buen caballo. Él creía que no merecía que nadie lo quisiera.
Continuó diciendole a su amigo..........: -Que nunca estaba tranquilo y contento, que no podia concentrase en los ejercicios de la finca-escuela y en obedecer, que siempre tenia miedo de que también Bruno y Luna le dejaran.
Daniel su amigo-caballo, se quedó muy sorprendido. Nunca se imaginó que Marcelo tuviera tanto miedo.
Y le dijo:-Sabes Marcelo, si me hubieras dicho antes que tenias este miedo tan gigante, quizás te hubiera podido ayudar.
Y continuó: -Ayer cuando pasaba por delante de tu establo, oí a tus padres Bruno y Luna que hablaban de ti..........¿quieres saber lo que decian?
Marcelo contestó con cara triste: - No hace falta que me lo expliques, se lo que piensan de mi : -Que soy un mal caballo, que no se hacer nada , que no conseguiré ser un buen caballo de carreras y más cosas horribles como estas.
Daniel con cara de asombro, dijo :-¿Pero que dices Marcelo? ¡Estás muy equivocado!
Escucha bien, cuando pase oí a tu padre decir: -Luna estoy triste por Marcelo, parece que no esta contento con que seamos sus padres; no quiere parecerse a nosotros, no nos obedece. Estoy preocupado por él, le quiero mucho, incluso cuando me enfado con èl o le castigo. Quizás cuando me ve enfadado piensa que no es así o quizás cree que le dejaré solo, pero yo nunca haría eso. Soy su padre para siempre, jamás.
Tu madre le contestó:- Yo se que Marcelo es un caballo con un corazón tan grande como su fuerza, también se que es alegre, amable y muy simpático. Es inteligente, no se porqué, creo que le pasa algo que no nos dice.
Quizás no sabe que estamos orgullosos de él y contentos de que sea nuestro hijo, se comporte como se comporte. A lo mejor duda de que le queramos.
Marcelo oía lo que le decia su amigo-caballo Daniel, pero no se lo acababa de creer.
Al día siguiente se despertó muy temprano, casi no habia dormido la noche anterior pensando en lo que le dijo Daniel. Intentó salir de la cuadra, pero las ruedas del carro del amo Luis estaban tan cerca de la puerta, que tuvo que empujarlo un poco para salir.
Pensó: ¿Pero que hace aquí el carro del amo?, luego miró hacia arriba y vio un cartel muy grande colgado del carro que decía:
MARCELO, ESTAMOS MUY ORGULLOSOS DE TI.
NOSOTROS NUNCA.....NUNCA TE DEJAREMOS.
TE QUEREMOS
Firmado: BRUNO Y LUNA (tus segundos padres)
Marcelo buscó a sus padres con sus hermosos ojos y los tres se abrazaron como solo saben hacerlo los caballos; acariciandose el hocico y el lomo, y relichando de alegria.
A partir de aquel día el caballo-Marcelo siempre confió en el cariño de Bruno y Luna y nunca más pensó que lo abandonarian.
Acabó la escuela de caballos de carrera y se convirtió en un excelente corredor, aunque la mejor carrera que ganó fue la de la CONFIANZA
¡Y....... un caballo galopó y otro saltó y este cuento se acabó!
Moraleja:
AMAME CUANDO MENOS LO MEREZCA, QUE SERÁ CUANDO MÁS LO NECESITE.
Fue pasando el tiempo y Marcelo cumplió seis meses........ya sabia trotar. A los ocho meses se le oía relinchar de alegria cuando jugaba por el campo de la finca con Bruno y Luna.
Cuando cumplió 4 años lo llevaron a una finca especial donde iban otros caballos del pueblo. Allí aprenderia todo lo necesario para convertirse en un buen caballo de carreras.........Por aquella época fue cuando las cosas comenzaron a ir de mal en peor.
Marcelo, que siempre habia sido un buen caballo comenzó a cambiar y a comportarse de una manera muy diferente a los ques sus padres adoptivos Bruno y Luna le habian enseñado.
Antes era cariñoso con los otros caballos y con la gente que le rodeaba. No habia tenido nunca problemas para aprender cosas nuevas y ahora:
- No queria aprender en la escuela de caballos, ni queria hacer los ejercicios que el entrenador le enseñaba, Tenia continuas peleas con sus compañeros-caballos. Iba por la finca-escuela especial, relinchando y dando coces a diestro y siniestro. No obedecia ni a sus entrenadores de la escuela ni a sus padres.
Bruno y Luna estaban muy preocupados porr él. Sabian que esta manera de comportarse le traería muchos problemas a Marcelo. Como lo querian tanto, empezaron a pensar formas para poder ayudarlo.
Hicieron todo lo que sabian hacer. Le demostraron su cariño, le explicaron como se debia comportar con los demás caballos y con los jinetes. Le ayudaron cuando volvia de la finca-escuela a hacer los ejercicios de paso, trote y galope que los entrenadores le enseñaban.
Mientras Marcelo estaba en la escuela, hasta ellos practicaban cada dia los ejercicios que despuès practicaban con èl cuando volvia por la tarde: el trote, el galope, saltar obstáculos,etc.
Pero Marcelo no hacia nada de lo Bruno y Luna le enseñaban.
Estaban desesperados, pero no se podian imaginar lo que le pasaba. Se preguntaban cual seria el motivo de este cambio de actitud.
Empezaba a mostrarse de una manera desagradable, también con otros caballos-amigos y hasta con ellos a los que siempre habia respetado.
LLegó un momento en que todos se quejaban de su comportamiento. Sus amigos-caballos decian que les daba coces; que les decia mentiras. Sus entrenadores; que no les obedecia y no queria hacer los ejercicios para ser un caballo de carreras.
Los vecinos de otras fincas vecinas; que no se comportaba como un caballo bien educado.......total que Marcelo no parecia el mismo de antes.
Bruno se vió obligado a castigarlo, y Luna le reñía. Los entrenadores también lo castigaban y reñian, y sus amigos-caballos ya no querian jugar con él.
A Bruno y Luna, no les gustaba tener que castigarlo, hubiesen preferido tener motivos para felicitarlo, sabian que a todos nos alegra que nos feliciten, nos regalen una sonrisa de aprobación y orgullo y nos abracen por nuestros logros pero, parecia que a Marcelo era al único que no le gustaba.
Un dia, estaba jugando a hacer carreras en el campo de la finca,con Daniel otro amigo-caballo.
Ya cansados, pararon a comer pasto y Marcelo le explicó a su amigo-caballo:- Que él no confiaba en Bruno y Luna; sus padres adoptivos. Pensaba que ellos, harian igual que sus primeros padres- también como hicieron ellos, se irian y lo dejarian solo-.
Marcelo estaba muy enfadado con sus primeros padres por haberse ido. Estaba también muy triste porque pensaba que se habian ido porque èl no era suficientemente buen caballo. Él creía que no merecía que nadie lo quisiera.
Continuó diciendole a su amigo..........: -Que nunca estaba tranquilo y contento, que no podia concentrase en los ejercicios de la finca-escuela y en obedecer, que siempre tenia miedo de que también Bruno y Luna le dejaran.
Daniel su amigo-caballo, se quedó muy sorprendido. Nunca se imaginó que Marcelo tuviera tanto miedo.
Y le dijo:-Sabes Marcelo, si me hubieras dicho antes que tenias este miedo tan gigante, quizás te hubiera podido ayudar.
Y continuó: -Ayer cuando pasaba por delante de tu establo, oí a tus padres Bruno y Luna que hablaban de ti..........¿quieres saber lo que decian?
Marcelo contestó con cara triste: - No hace falta que me lo expliques, se lo que piensan de mi : -Que soy un mal caballo, que no se hacer nada , que no conseguiré ser un buen caballo de carreras y más cosas horribles como estas.
Daniel con cara de asombro, dijo :-¿Pero que dices Marcelo? ¡Estás muy equivocado!
Escucha bien, cuando pase oí a tu padre decir: -Luna estoy triste por Marcelo, parece que no esta contento con que seamos sus padres; no quiere parecerse a nosotros, no nos obedece. Estoy preocupado por él, le quiero mucho, incluso cuando me enfado con èl o le castigo. Quizás cuando me ve enfadado piensa que no es así o quizás cree que le dejaré solo, pero yo nunca haría eso. Soy su padre para siempre, jamás.
Tu madre le contestó:- Yo se que Marcelo es un caballo con un corazón tan grande como su fuerza, también se que es alegre, amable y muy simpático. Es inteligente, no se porqué, creo que le pasa algo que no nos dice.
Quizás no sabe que estamos orgullosos de él y contentos de que sea nuestro hijo, se comporte como se comporte. A lo mejor duda de que le queramos.
Marcelo oía lo que le decia su amigo-caballo Daniel, pero no se lo acababa de creer.
Al día siguiente se despertó muy temprano, casi no habia dormido la noche anterior pensando en lo que le dijo Daniel. Intentó salir de la cuadra, pero las ruedas del carro del amo Luis estaban tan cerca de la puerta, que tuvo que empujarlo un poco para salir.
Pensó: ¿Pero que hace aquí el carro del amo?, luego miró hacia arriba y vio un cartel muy grande colgado del carro que decía:
MARCELO, ESTAMOS MUY ORGULLOSOS DE TI.
NOSOTROS NUNCA.....NUNCA TE DEJAREMOS.
TE QUEREMOS
Firmado: BRUNO Y LUNA (tus segundos padres)
Marcelo buscó a sus padres con sus hermosos ojos y los tres se abrazaron como solo saben hacerlo los caballos; acariciandose el hocico y el lomo, y relichando de alegria.
A partir de aquel día el caballo-Marcelo siempre confió en el cariño de Bruno y Luna y nunca más pensó que lo abandonarian.
Acabó la escuela de caballos de carrera y se convirtió en un excelente corredor, aunque la mejor carrera que ganó fue la de la CONFIANZA
¡Y....... un caballo galopó y otro saltó y este cuento se acabó!
Moraleja:
AMAME CUANDO MENOS LO MEREZCA, QUE SERÁ CUANDO MÁS LO NECESITE.